Aquí aún era verano, es extraño para mí caminar hacia un evento de trabajo, cultura o vocacional con la falda, también de verano que ya nunca uso, por las calles casi ajenas de Madrid, estrechas y retorcidas.

Relatores 16, nombre perfecto para abrir una librería, ¿se habrán dado cuenta?

Enclave es estrecha y nueva, limpia, pulida y con un pequeño patio por donde podrían subir los recuerdos de verano de otros tiempos.

Sillas plegables con bocas abiertas silenciadas por los cuerpos de los asistentes, una mesa blanca y cubierta de libros. Toqué casi todos, porque aún no había llegado nadie y los que estaban se movían como en un rodaje. Yo ya había sido devorada por los libros y me movía a ritmo de hoja de papel…par…impar…par…impar…anverso…reverso…

Hacía calor y era agradable sentir el vacío acogedor de sala que se llenaba poco a poco. Cuando el evento comenzó todas las sillas de boca muda estaban ocupadas.

Raquel Blanco, chérif en Librerantes, como ella misma se nombra, abrió el evento. Energía, ilusión, acción, acción, hacer.

La distribuidora Librerantes que Blanco coordina es un enorme hogar lleno de habitaciones de historias, con estantes abarrotados de libros y más libros y más libros…

Conocí diferentes Editoriales Independientes, seis de las que están en Librerantes, no las únicas. Hablaban de cómo se puede reinventar el periodismo y volver a ser un juglar.

Varasek, uno de los proyectos que más me atrajo. Mezclar la poesía, que es música, con los viajes, que es el tiempo, y con el rock and roll, que puede ser el recuerdo, fotografías que hablan, libros de viajes (qué hermoso género) y un sabor dulce y reconocido, el sabor de los 80, el espíritu libre, arracar la moto y alejarse, alejarse y encontrarse…en otros lugares.

Editores, magos de la palabra otorgada, que nos dan de beber cuando tenemos sed y nos alimentan cuando tenemos hambre. Hacedores de libros que aman lo que hacen, como nosotras, que como cuando se espera a un hijo que va a nacer, preparamos el cestillo y la canasta.

Gracias, Librerantes, porque desde la ilusión hacéis real lo que es posible y posible lo que soñábamos y soñamos. Gracias por un jueves de libros al calor de un otoño tardío.